
DÍA 6
Obediencia que agrada a Dios

VERSÍCULO BASE
1 Samuel 15:22, TLA
«Pero Samuel le dijo: «A Dios le agrada más que lo obedezcan, y no que le traigan ofrendas. Es mejor obedecerlo que ofrecerle los mejores animales»
Introducción
En este pasaje, el profeta Samuel confronta al rey Saúl por su desobediencia a Dios, después de que el Señor le diera instrucciones claras y específicas acerca del juicio que debía ejecutarse contra el pueblo amalecita.
Saúl decidió no obedecer la orden del Señor y hacer lo que a él y a quienes lo rodeaban les parecía mejor. Permitió que la opinión de los demás condicionara su manera de actuar y, al apartarse de la dirección y de las instrucciones de Dios, cayó en pecado y rebeldía.
Esta decisión lo llevó a distanciarse del plan, del propósito y, finalmente, de la presencia del Señor.
REFLEXIONA EN ESTO

1
Más que nuestras intenciones, lo que trasciende es nuestra obediencia a la voz del Señor.
Podemos tener buenas intenciones, pero si no obedecemos lo que Dios nos ha dicho, estamos fallando.
2
Una vida rendida a Dios se refleja en una obediencia constante y una sujeción sincera a Su plan.
La verdadera rendición no se demuestra solo con palabras, sino con decisiones diarias que honran la voluntad de Dios, aun cuando no coincida con lo que nos resulta cómodo.
3
Dios no se impresiona con gestos vacíos si no hay un corazón obediente detrás.
Las ofrendas, los sacrificios y los actos visibles pierden su valor cuando no nacen de un corazón dispuesto a obedecer plenamente.
Conclusión
Para Dios, la obediencia es más valiosa que cualquier acto religioso. Esto nos recuerda que más allá de lo que podamos ofrecer, lo que realmente honra a Dios es un corazón dispuesto a escuchar y a seguir Su voz.
Esta Palabra nos llama a volver al centro de la fe, que es una relación viva con Dios, marcada por la obediencia, la humildad y la atención a su dirección.

ORACIÓN
Señor, perdóname por intentar acomodar tus instrucciones a mi forma de pensar. Ayúdame a entender que tu soberanía va más allá de mis buenas intenciones y que es más importante mi obediencia que lo que te pueda ofrecer.
No permitas que el temor y la presión social condicionen mi obediencia a tu voz, sino que mi vida sea una honra constante de obediencia y sujeción a ti. En el nombre de Jesús,
Amén.
