
Este devocional de primicias nos recuerda que poner a Dios primero no es un acto aislado, sino un estilo de vida. A lo largo de estos 21 días, hemos sido invitados a rendir lo primero y lo mejor de nuestro tiempo, recursos, corazón y voluntad, reconociendo que todo proviene de Él y a Él vuelve. Vivir las primicias es caminar en obediencia, fe y honra, confiando en que Dios es fiel para sostener, guiar y bendecir aquello que ha sido consagrado. El ayuno y la oración no son prácticas reservadas para un tiempo específico, sino disciplinas espirituales que deben acompañar la vida del creyente de manera constante. Este tiempo no termina aquí; al contrario, es una invitación a continuar buscando a Dios en lo secreto y también en comunidad, perseverando en la intercesión, la rendición y la dependencia diaria de Su presencia. Que este devocional marque no solo el inicio de un año, sino el comienzo de una vida alineada con el propósito de Dios, donde Cristo sea siempre el centro, lo primero y lo más importante en todo.
