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DÍA 8

Primicias en la Ley

Image by Nik Shuliahin 💛💙

VERSÍCULO BASE

Éxodo 23:19, TLA

«Cuando recojas tus cosechas, lleva a la casa del Señor tu Dios lo mejor de la primera cosecha. No cocines a un cabrito en la leche de su madre»

Introducción

En el capítulo 23 del libro de Éxodo encontramos la instrucción de Dios a Su pueblo acerca de la celebración de tres fiestas que debían realizarse en Su honor, así como la manera en que debían llevarse a cabo para que realmente fueran de Su agrado.

El Señor utilizó un elemento como la tierra para establecer estas fiestas y, a través de ella, les enseñó cuán fértil era el lugar que les había dado en posesión y cuán necesaria era la dependencia que debían tener de Él para que esa tierra diera fruto. Les mostró que no debían apoyarse en falsas estrategias de fructificación, como lo hacían los pueblos gentiles de esa época al rociar el campo con el caldo del cabrito cocido en la leche de su madre, y también les enseñó la manera correcta de administrar los frutos que cosecharían para que fueran de bendición.

Hoy el Señor nos quiere hablar sobre la segunda de esas fiestas, la de la siega de los primeros frutos, donde la instrucción en el versículo 19 es clara: «de lo mejor de la primera cosecha» hemos de llevar como ofrenda a la casa del Señor.

REFLEXIONA EN ESTO

Si bien es cierto que en la actualidad no cosechamos en una tierra de manera literal, cada uno de nosotros tiene un territorio donde, con la semilla que el Señor nos da, podemos sembrar y, por Su gracia, recoger frutos de esa siembra.

Él nos dice en el versículo 15 que no nos presentemos delante de Él con las manos vacías para honrarle. 

 

No es que Él necesite los frutos que Él mismo nos permite cosechar, sino que somos nosotros quienes necesitamos honrarle como manifestación de quién es Él en nuestras vidas. Para ello, es importante tener presente lo siguiente:

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1

Nuestra honra se manifiesta en nuestra obediencia

Cuando nos presentamos delante de Dios siendo obedientes, ponemos de manifiesto que Él es nuestro Dios y Señor. 

Traer primicias al Señor en cada área de nuestras vidas evidencia nuestra obediencia, nuestra dependencia de Él y, por ende, nuestra honra.

2

Nuestra honra se demuestra entregándole lo mejor de lo primero a Él

Cuando reservamos lo mejor de lo primero para el Señor, le estamos manifestando que Él es lo primero y lo más importante para nuestra vida.

 

Ese esfuerzo de renuncia, entrega y sacrificio honra a nuestro Dios.

3

Nuestra honra preserva la cosecha restante

Recordemos que nuestro Dios es un Dios fiel, que bendice al que obedece y promete que así lo hará.

Conclusión

No hay honra sin sacrificio, y no hay bendición sin obediencia. 

En este tiempo, el Señor nos da la oportunidad de manifestar ambas cosas a través de nuestras primicias. Presentemos ofrendas de primicias al Señor, escojamos lo mejor de lo primero y demos honra a Su nombre.

Recordemos que, aunque la intención de nuestro corazón debe ser la de honrar, no debemos dudar de que esto también provocará que se desate la bendición del Señor sobre la cosecha restante, sobre cada área de nuestras vidas, sobre cada proyecto que pongamos delante de Él y sobre cada necesidad que pueda presentarse.

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ORACIÓN

Señor, te doy gracias por cada semilla que me has entregado para sembrar y por cada tierra fértil donde tú me permites recibir cosecha.

 

Te pido, Espíritu Santo, que me guíes y traigas convicción de la manera en que Tú quieres que te honre.

 

Ayúdame a presentarme delante de ti siempre con una ofrenda que te agrade y que tenga el discernimiento para saber escoger de lo primero, lo mejor, para honrarte con ello. Gracias, Padre. En el nombre de Jesús,

Amén.

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