
DÍA 2
Honrar a Dios con lo primero

VERSÍCULO BASE
Proverbios 3:9, RVR1960
«Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos».
Introducción
Este pasaje es una enseñanza de sabiduría, especialmente de Salomón, sobre honrar a Dios con nuestras posesiones y con los primeros frutos de la producción (las primicias).
Nos recuerda que Él es la fuente de toda riqueza, y que reconocerlo de esta manera trae bendiciones tanto materiales como espirituales, como graneros llenos y alegría, conectando la generosidad con la confianza en Dios.
REFLEXIONA EN ESTO
Honrar a Dios con nuestras posesiones materiales —bienes y primicias— implica reconocer que todo proviene de Él.
Esto conlleva generosidad, gratitud y una administración responsable; es una expresión de confianza financiera en Dios, quien promete abundancia a quienes lo honran, llenando sus graneros y depósitos.

1
Honrar a Dios va más allá de lo material.
No se trata solo de alabanza con palabras, sino de dar con generosidad y prioridad, ofreciendo lo mejor y lo primero de nuestros recursos (primicias).
2
Honrar a Dios es un acto de reconocimiento de la soberanía de Dios.
Es entender que Él es la fuente de toda riqueza y bendición, y que nada de lo que tenemos nos pertenece de manera absoluta.
3
Honrar a Dios expresa gratitud y confianza.
No es una obligación forzada; es un acto de fe y agradecimiento que demuestra que Él ocupa el primer lugar en nuestro corazón.
4
Honrar a Dios evidencia el principio de la siembra y la cosecha
Al honrar a Dios con generosidad, recibimos una bendición abundante y desbordante de Su parte, como graneros llenos y lagares rebosantes (Proverbios 3:10).
5
Honrar a Dios requiere una administración responsable.
Usar los recursos de manera sabia, evitando la acumulación egoísta, y ser generosos con los necesitados, invirtiendo en el Reino de Dios.
6
Honrar a Dios nace del corazón y expresa obediencia.
La verdadera adoración surge de un corazón que ama y obedece a Dios, y no solo de actos externos o de apariencias.
Conclusión
Proverbios 3:9 nos llama a vivir una relación integral con Dios, donde nuestras finanzas y posesiones son una extensión de nuestra fe y devoción, confiando en Su provisión.

ORACIÓN
Señor, te doy gracias por todo lo que me das, aun sin merecerlo. Enséñame a vivir agradecido, no solo de palabras, sino en acción. Anhelo agradar tu corazón y reconozco que Tú eres la fuente de todo. Que cada día de mi vida pueda honrarte en obediencia y entrega.
Ayúdame a ser un buen mayordomo de lo que recibo, a ser responsable y generoso, y a que mi corazón viva una verdadera adoración. Que cada mes pueda ofrecer mis primicias con alegría y gozo
Amén.
