
DÍA 4
Las primicias revelan el corazón

VERSÍCULO BASE
Lucas 12:34, NTV
«Donde esté su tesoro, allí estarán también los deseos de su corazón»
Introducción
Dios no solo observa lo que hacemos, sino desde dónde lo hacemos.
El principio de las primicias no se trata únicamente de dar, sino de revelar el estado de nuestro corazón. Aquello que entregamos primero, con gozo y fe, demuestra quién ocupa el lugar central en nuestra vida.
Las primicias son una expresión visible de una confianza invisible en Dios.
REFLEXIONA EN ESTO

1
Las primicias reflejan prioridades, no cantidades
Dios nunca ha estado interesado en montos, sino en corazones rendidos.
Dar las primicias significa ofrecer a Dios lo primero y lo mejor, no lo que sobra. Cuando lo hacemos, declaramos que Él es nuestra fuente y no nuestras posesiones.
Nuestro corazón sigue aquello que valoramos, y nuestras acciones revelan lo que realmente creemos.
2
El corazón siempre sigue al tesoro
Jesús fue claro: el corazón está ligado al tesoro. Si nuestro tesoro está en Dios, nuestro corazón permanecerá firme en Él.
Las primicias nos ayudan a alinear nuestro corazón con el Reino, rompiendo el apego al materialismo y fortaleciendo nuestra dependencia del Señor.
Donde invertimos primero, allí se forma nuestra lealtad.
3
Las primicias son un acto de fe y adoración
Entregar las primicias es un acto espiritual, no solo financiero. Es una declaración de fe que dice: «Confío en ti, Dios, más que en mis recursos».
Cada vez que honramos a Dios con lo primero, adoramos con obediencia y reconocemos Su soberanía sobre nuestra vida.
Las primicias revelan un corazón agradecido y rendido.
Conclusión
Las primicias no cambian a Dios; nos cambian a nosotros. Nos ayuda a ver si nuestro corazón está centrado en el Reino o en nuestras propias seguridades. Cuando damos con fe y amor, nuestro corazón se libera y se alinea con el propósito de Dios.
Hoy somos invitados a examinar dónde está nuestro tesoro y a rendirlo completamente al Señor.

ORACIÓN
Padre, hoy entrego a ti no solo mis recursos, sino mi corazón.
Ayúdame a honrarte con lo primero y lo mejor de mi vida. Quita de mí todo apego que me aleje de ti y enséñame a confiar plenamente en tu provisión.
Que mi tesoro esté en el cielo y mi corazón firme en ti. En el nombre de Jesús,
Amén.
