
DÍA 9
Recordar de dónde Dios nos sacó

VERSÍCULO BASE
Deuteronomio 26:10, TLA
«[…] “Por eso ahora, en gratitud, le traigo los primeros frutos de lo que sembré en la tierra que él me dio”. Luego, el que presente la canasta la pondrá ante el altar de Dios y se arrodillará para adorarlo»
Introducción
En este pasaje, Dios enseña a su pueblo a traer las primicias como acto de adoración y gratitud, reconociendo que todo lo que tienen proviene de Él. Este mandato se da en un momento clave de la historia de Israel: están a punto de entrar a la tierra prometida, dejando atrás el desierto, la aflicción y la esclavitud de Egipto.
En el contexto previo a este pasaje (v.1-9), Dios les pide que, antes de presentar sus primicias, recuerden su pasado: cómo eran sus vidas antes, cómo pasaron de ser unos pocos a una nación grande, cómo fueron oprimidos y cómo Él los liberó con poder y los llevó a una tierra buena. Así el Señor une la memoria y la adoración.
Al recordar de dónde Dios los sacó y todo lo que hizo por ellos, el pueblo reconoce que la tierra y el fruto son un regalo, y por eso ofrece las primicias con un corazón agradecido.
REFLEXIONA EN ESTO
Dios sabe que cuando el ser humano olvida su pasado, se vuelve orgulloso y autosuficiente. Por eso pidió a Israel que recordara de dónde Él los sacó, antes de presentar sus primicias.
La memoria del pasado transforma la actitud del presente; no era un simple recuerdo, sino una forma de guardar el corazón en humildad y gratitud.
Cuando recordamos su cuidado y amor, nuestra manera de dar se expresa de forma práctica en tres actitudes:

1
Recordando nuestra historia
En ocasiones olvidamos lo que Dios ha hecho por nosotros, especialmente en tiempos de dificultad.
Es allí donde debemos recordar su fidelidad: el mismo Dios que nos ayudó antes sigue obrando hoy.
Antes de ofrecer nuestras primicias, recordemos de dónde nos sacó y todo lo que ha hecho por nosotros.
Tómate un instante para escribir o meditar sobre los momentos donde Dios te ha rescatado o bendecido.
2
Dando con gratitud
No es lo mismo dar simplemente que dar con gratitud.
Cuando recordamos la intervención de Dios, nuestro dar se transforma en una respuesta de amor y gratitud.
Cultiva cada día el ofrecerle a Dios lo primero de tu tiempo, energía, recursos o talentos como muestra de agradecimiento.
3
Dando con corazón sincero
Las primicias no son obligación, sino nuestra respuesta y reconocimiento por todo lo que Dios nos ha dado.
Decide ofrecer lo mejor que tienes, no por deber, sino como acto voluntario y consciente de adoración y entrega.
Conclusión
Las primicias no se tratan solo de dar, sino de recordar, pues recordar es volver a pasar por el corazón.
Dios nos invita a mirar atrás, para que nuestro corazón se llene de gratitud reconociendo su intervención en nuestra historia, de dónde nos sacó y hasta dónde nos ha traído.
Cuando entendemos que todo lo que tenemos proviene de Él, ofrecerle lo primero y lo mejor deja de ser obligación y se convierte en respuesta sincera de amor y adoración.

ORACIÓN
Señor, te adoro, gracias por rescatarme, acompañarme y por todo lo que has hecho en mí y por mí.
Guarda mi corazón de la autosuficiencia, que no olvide de dónde me sacaste y cómo me has sostenido; cuando mi corazón se distraiga, recuérdame tu amor y fidelidad.
Quiero ofrecerte lo mejor de mí en todas las áreas. Que todo lo que haga sea una respuesta de amor y gratitud hacia ti.
Amén.
